El presidente de la República, Santiago Peña, reiteró que en el “segundo tiempo” de su mandato puede haber más cambios en el Gabinete y que en ese sentido las evaluaciones se realizan midiendo la gestión-resultado, ya no de forma trimestral o mensual. En ese sentido, comentó que pidió a sus colaboradores subir los escalones “de a dos”.
El mandatario respondió preguntas desde los estudios de la 780 AM, donde acudió para celebrar los 50 años de la radioemisora. Al arrancar la jornada, descubrió una placa conmemorativa que lleva su nombre y la cual se ubicó debajo del anterior homenaje en el que participó el entonces presidente, el dictador colorado Alfredo Stroessner. “Creo que esta va a ser la primera vez que tenga una placa al lado de Stroessner, así que creo que es un hito histórico, pero realmente muy contento y desearle que sean muchísimos aniversarios más para este y todos los proyectos que tengan adelante”, manifestó en el arranque del acto.
Peña evitó mencionar quién está actualmente en la cuerda floja, pero reconoció que hay áreas muy sensibles, como la de transporte, y recordó que en la última reunión del Consejo de Ministros pidió a la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión, avanzar con la implementación de la reforma del transporte público.
El aspecto económico fue el tema más abordado por el presidente, quien destacó el ritmo de crecimiento de Paraguay, frente a otros países de la región, pero al mismo tiempo reconoció que la deuda a proveedores es una preocupación.
“Para mí, la principal preocupación a lo largo de los últimos meses fue primero cortar la hemorragia, no acumular más deudas, tener claro cuál es el ritmo y cuál es el compromiso que puede asumir el Estado y luego a partir de eso un plan de pagos creíble; ha habido sendas reuniones tanto con proveedores como con contratistas de obras públicas como también de la industria farmacéutica, así que el gran desafío para nosotros en este 2026 es empezar a disminuir esa deuda y la discusión del presupuesto que vamos a tener a partir del 1 de setiembre”, dijo al respecto.
Santiago Peña habló de un Paraguay que está creciendo más rápido que el resto de los países de América Latina, especialmente gracias a la inversión extranjera y que la pobreza disminuyó 3% en los últimos tres años, lo que permite a su parecer acercarse a los niveles de Uruguay.
“Tenemos un problema de distribución ciertamente, los indicadores de (coeficiente de) Gini tienen que mejorar todavía”, reconoció para luego destacar el programa Hambre Cero como eje transformador, comparándolo con programas de la pos Guerra Mundial.
Considera que de esta manera puede haber más atracción de inversiones para generar a su vez mejores niveles de ingreso “nivelando la distribución”, pero seguidamente habló de la necesidad de una reforma fiscal.
“Y, eventualmente, yo no digo que eso va a ocurrir bajo mi gobierno, y probablemente creo que no debería ocurrir todavía en el siguiente. Pero yo creo que de acá a 10 años, el Paraguay debería hacer un reajuste tributario, para que haya unas tasas más progresivas. ¿Qué quiere decir eso? Que los segmentos de ingresos más altos deben pagar tasas de impuestos más altos que los segmentos más bajos. Pero creo que todavía tenemos un buen camino por delante para ese tipo de política monetaria”, expresó.
Se trata de una iniciativa que la oposición reflota cada tanto en contraposición a la postura de la clase política. En varias ocasiones, Peña tuvo que desmentir que aumentaría los impuestos para poner en marcha los proyectos estatales que estarían sin fondos.
¿Está insatisfecha la gente que quiere estar mejor?
Santiago Peña insistió en que todas las métricas indican que Paraguay está mejorando y que el paraguayo promedio está mejor de lo que estaba su padre o abuelo, al tiempo de señalar que puede ser el país más desarrollado de América Latina, por encima de Uruguay, pero advirtió que para el efecto se necesita mantener la consistencia de las políticas públicas a largo plazo.
“El Paraguay de hoy es mejor que hace 50 años, el Paraguay de hoy es mejor que hace 36 años cuando retornó la democracia, el Paraguay de hoy es mejor que hace 10 años y el Paraguay de hoy es mejor que hace tres años”, mencionó con relación a todos los gobiernos anteriores.
Asimismo defendió sus más de 60 viajes acumulados en la primera mitad de su mandato alegando que se planteó como objetivo darle visibilidad al Paraguay y augura que esto tendrá beneficios a corto, mediano y, sobre todo, largo plazo.
“Mucho tiempo después de que yo deje la Presidencia, te puedo asegurar que Paraguay se va a beneficiar de la agenda internacional, de la visibilidad internacional, porque este es el mundo que vivimos, no el mundo del aislamiento, es el mundo de la integración y si yo creo en el Paraguay, que tiene capacidad de desarrollarse, que Paraguay tiene vocación de querer progresar, porque eso lo que está detrás de ese sentimiento de insatisfacción”, argumentó.
Lejos de reconocer “la insatisfacción” como la falta de cobertura de necesidades básicas, el presidente se refirió a esta percepción como una aspiración en un país en que la pobreza multidimensional afecta a casi el 20% de la población.
“Porque nadie está insatisfecho porque quiere estar peor: el que está insatisfecho es porque quiere estar mejor. Y yo digo ojalá nunca ni ustedes, periodistas, ni la ciudadanía, sienta que algún día que ya llegamos al objetivo, porque al final del día es subir la montaña constante, cuando creemos que llegamos a la cúspide de la montaña es solamente la base de la siguiente que tenemos que escalar”, reflexionó el presidente.
No intervenir en el dólar, pero sí en el mercado
La depreciación del dólar mantiene en vilo a ciertos sectores de la economía que opera en la moneda extranjera, pero al respecto el jefe de Estado reiteró que la intervención sobre la tasa de interés y tipo de cambio no son el camino y que la respuesta técnica es la meta de inflación, dejando que el dólar se comporte según las variables económicas.
Pero aclaró que sí entiende las atribuciones del Estado para intervenir en el mercado cuando la ventaja de precios no se traslada al consumidor y se refirió especialmente a los productos importados.
“No ocurre la mano invisible, los actores económicos tienen el poder de controlar el mercado, por eso se crean instituciones como Conacom (Comisión Nacional de la Competencia), que hace investigaciones importantes como el caso de frigoríficos o si instituciones económicas tienen la capacidad de alterar los precios de mercado por beneficio propio”. “Esa apreciación del 20% no se ha trasladado a los productos importados”, manifestó el presidente.
Comentó que esta situación motivó una reunión con gremios empresariales como la Cámara Paraguaya de Supermercados y la Unión Industrial Paraguaya, y atribuyó las recientes críticas de la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio a las amenazas que hizo el Gobierno de intervenir en el mercado.



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