Sus declaraciones se dieron durante un acto oficial de entrega de móviles, equipamientos y tecnología destinados a reforzar la operatividad de la institución.

En su discurso, el mandatario sostuvo que existen actores que se sienten incómodos con el fortalecimiento de la Policía y que, según su visión, preferían una fuerza "rendida, superada y humillada". Afirmó que ese modelo, lejos de ser casual, favorecía determinados intereses, especialmente en un contexto donde la inseguridad golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Peña insistió en que el problema de la inseguridad no afecta de la misma manera a todos, señalando que los grandes grupos económicos cuentan con sistemas de protección propios, como guardias privados, infraestructura de seguridad y tecnología, lo que les permite aislarse de la realidad cotidiana que enfrentan la mayoría de los ciudadanos. En ese sentido, planteó que la inversión en seguridad pública es una herramienta clave para equilibrar esa desigualdad.

El jefe de Estado defendió la política de su gobierno de equipar y modernizar a la Policía Nacional, destacando que la seguridad es un pilar fundamental para el desarrollo. Según explicó, el fortalecimiento institucional permitirá no solo mejorar la respuesta ante el delito, sino también acompañar el crecimiento económico con mejores condiciones de protección para la población.

Durante su intervención, también hizo referencia al proceso de ascensos dentro de la Policía, recordando las tensiones que se registraron a finales del año pasado. Señaló que en ese momento hubo intentos de interferencia por parte de sectores políticos que cuestionaron los mecanismos implementados, especialmente aquellos orientados a garantizar mayor transparencia y reducir la injerencia directa de las autoridades políticas en las decisiones internas de la institución.

El presidente defendió el nuevo esquema, afirmando que apunta a profesionalizar la carrera policial y a establecer criterios más claros tanto para la promoción como para la separación de aquellos agentes que no cumplan con su deber. Reconoció, sin embargo, que se trata de un proceso complejo que enfrenta resistencias y momentos de conflicto.

En el acto oficial se entregaron vehículos, buses, equipos antidisturbios, cámaras corporales, caballos y tecnología de control, en una apuesta del Ejecutivo por reforzar la capacidad operativa de la Policía. Peña enmarcó estas acciones dentro de una estrategia más amplia que también incluye inversiones en salud y educación, con el objetivo de impactar directamente en la calidad de vida de la población, especialmente en los sectores más postergados.

Las declaraciones del presidente reavivan la tensión entre el Ejecutivo y sectores de la prensa y el empresariado, en un contexto donde la seguridad pública vuelve a posicionarse como uno de los ejes centrales del debate político y social.

El Nacional