Tras interrogarlo durante 30 horas a lo largo de cuatro días, los jueces responsables del caso acusaron a Sarkozy de encubrimiento de sobornos a testigos y de conspiración para obstruir la justicia, según informó a la AFP una fuente judicial.
El ex presidente, que ahora tiene 68 años, sigue siendo una figura influyente en la política francesa, especialmente en la derecha. El caso en cuestión está relacionado con las acusaciones de que Sarkozy había recibido dinero del dictador libio Muammar Gaddafi, fallecido en 2011, para financiar su campaña electoral.
El juicio de la fiscalía sobre la financiación libia está previsto que comience en 2025. Sin embargo, antes de eso, Sarkozy afrontará otro juicio, en noviembre de este año, por financiación ilegal de la campaña de 2012, en la que perdió ante el socialista François Hollande.
En este nuevo caso, los jueces están investigando el cambio en el testimonio de un testigo clave, el empresario franco-libanés Ziad Takieddine. Afirmó haber entregado 5 millones de euros (alrededor de 11,5 millones de reales en ese momento) en efectivo en 2006 y 2007. Sin embargo, en 2020, Takieddine se retractó repentinamente, lo que generó sospechas de que Sarkozy pudo haber presionado al testigo para que cambiara su versión.
Los jueces creen que hay pruebas suficientes para afirmar que Sarkozy participó en las acciones de los sospechosos, posiblemente dando su consentimiento.
El expresidente ocupó el cargo de 2007 a 2012 y ya fue condenado por corrupción y tráfico de influencias en un caso relacionado con el intento de influir en un juez. Los abogados de Sarkozy, que suelen recurrir las condenas, afirmaron en una declaración a la AFP que su cliente "defenderá su honor" también en este último caso.



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