Aquella mañana, aviones secuestrados por miembros de Al Qaeda se estrellaron contra los edificios del World Trade Center y el Pentágono, dejando cerca de 3.000 muertos y más de 6.000 heridos, además de marcar un antes y un después en la seguridad mundial.
Cada año, en Estados Unidos y en distintos países del mundo, se realizan actos conmemorativos en homenaje a las víctimas y héroes de ese trágico día, manteniendo viva la memoria de lo ocurrido.



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