Se trata de dos autos marca Toyota, uno robado en el 2022 y otro en enero de este año. En el supuesto taller, encontraron elementos para cortar chaperías, un contrato privado con cédula verde y también la chapa.
Se presume que los delincuentes compraban los documentos de vehículos siniestrados o que sufrieron algún accidente, les sacaban el chasis y le implantaban este a vehículos robados. Posteriormente, vendían los rodados y se aprovechaban de los compradores de buena fe, que no se daban cuenta del hecho. Además, hacían este proceso con vehículos similares.



COMENTARIOS