Las intensas precipitaciones que se registraron en Brasil obligaron a las centrales hidroeléctricas instaladas sobre el río Iguazú a abrir las compuertas ante la imposibilidad de contener el enorme volumen de agua que acumularon en pocas horas.

El viernes de la semana pasada el nivel del cauce hídrico subió un promedio de seis centímetros por hora y el caudal llegó a 10.000 metros por segundo, casi diez veces el promedio que tiene ese curso de agua.

“La reparación de las pasarelas del Circuito Garganta del Diablo afectadas por la crecida extraordinaria finalizó durante la tarde de hoy (ayer), gracias a las tareas del personal técnico de la empresa concesionaria IASA, cuyos equipos trabajaron intensamente durante cuatro jornadas para habilitar el paseo peatonal hacia el mirador del Salto Unión, conocido como Garganta del Diablo”, informaron desde Parques Nacionales.

En el mismo comunicado, se le recordó a los visitantes, que en esta época del año suelen ser alrededor de 1.500 por día, sobre la importancia de no alimentar a las especies nativas que habitan en el área protegida, para contribuir a la conservación del sitio.

El último cierre del acceso a la Garganta del Diablo se remonta al 3 de diciembre de 2015 cuando el caudal superó los 11.000 metros cúbicos por segundo, también a causa de las intensas lluvias. Un año antes, el río Iguazú había sufrido una creciente extraordinaria y llegó a superar los 47.000 metros cúbicos por segundo, causando el desprendimiento de algunos tramos del piso de las pasarelas.

PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

La Garganta del Diablo es el principal de los más de 250 saltos que forma el río Iguazú en este rincón de la selva compartido por Argentina y Brasil: con 80 metros de altura, tiene uno de los mayores caudales promedio del mundo: 1.500 metros cúbicos por segundo, suficiente como para llenar 36 piscinas olímpicas por minuto.

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