Por un lado, el vicepresidente Hugo Velázquez tuvo un acto digno de dar un paso al costado, pero por el otro, se nota la soberbia y la arrogancia de Horacio Cartes que se aferra a seguir compitiendo, tras haber sido ambos calificados de significativamente corruptos.

Espínola afirmó que pese a que tenemos una Fiscalía General instrumentada, en este gobierno se está cumpliendo la frase de Mario Abdo “caiga quien caiga”, mientras que en otros Gobierno no caían los grandes manguruyuses.