Según la compañía, no hubo heridos y no fue necesario activar ningún protocolo de emergencia durante el vuelo.

El caso está siendo investigado por la agencia gubernamental estadounidense responsable de regular la aviación civil, la Administración Federal de Aviación (FAA).

Segundo caso en una semana

Boeing, uno de los mayores fabricantes de aviones de Estados Unidos, se encuentra en una tormenta de dificultades.

El lunes 11, un Latam 787 Dreamliner en ruta de Australia a Chile se desplomó 152 metros durante el vuelo debido a una falla en el asiento del piloto.

Con los continuos problemas de producción, calidad y seguridad, los expertos sugieren que los problemas de Boeing podrían significar tarifas aéreas más altas y un crecimiento económico más débil.

El alcance de los problemas de Boeing

Con una fuerza laboral de más de 140.000 personas en todo el mundo, Boeing genera decenas de miles de millones en ingresos cada trimestre. Sin embargo, los retrasos en la producción y los problemas de calidad se ven directamente afectados por una investigación federal en curso que ya ha afectado la economía de América del Norte, así como la confianza de las aerolíneas a nivel mundial. Los billetes más caros pueden ser sólo la punta del iceberg.

Desafíos económicos en medio de una reputación dañada

Boeing ya había reducido la producción de sus aviones 737 Max, lo que provocó menos vuelos programados mientras las aerolíneas se preparan para posibles problemas de entrega.

La caída del 6,1% en los nuevos pedidos de bienes duraderos en enero se debió en gran medida a la reducción de los pedidos de aviones Boeing.

Otra consecuencia de esta complicada situación es que la empresa puede tener un agujero financiero aún más profundo si tiene que contratar más mano de obra para resolver problemas de calidad.

La consecuencia para los rivales y la economía estadounidense

Con Airbus tomando la delantera como el mayor fabricante de aviones del mundo, se espera un débil crecimiento del PIB estadounidense si la demanda de aviones Boeing continúa disminuyendo. Al mismo tiempo, la creciente demanda de Airbus tiene todo el potencial de influir negativamente en la balanza comercial y, en consecuencia, en el PIB de Estados Unidos.

Esta posible reasignación de la demanda de aviones de Boeing a Airbus podría contribuir a tener efectos negativos en el sector de fabricación de aviones estadounidense, aportando beneficios al mercado europeo.

Ante un período de graves dificultades, el futuro de Boeing sigue siendo incierto. Con todas estas cuestiones pendientes, está claro que la empresa tiene un camino difícil por delante para recuperar su antigua estatura en el mercado mundial de la aviación.