Durante la operación, los intervinientes incautaron el vehículo que era utilizado para mover la carga ilícita y dieron con el hallazgo de 1000 kilos, distribuidos en dos fases de procesamiento, parte lista y prensada, y la droga picada
En el interior del campamento se constató la existencia de un centro de producción totalmente operativo, equipado con prensas artesanales, gatos hidráulicos, guillotinas de corte, y otras herramientas rústicas pero eficientes para la elaboración de grandes volúmenes de marihuana.
Las evidencias apuntan a una estructura que operaba de manera sostenida y con capacidad de abastecer a redes criminales mayores.
Al momento de la intervención, el campamento fue abandonado por sus ocupantes, lo que sugiere un sistema de alerta temprana habitual en enclaves manejados por organizaciones dedicadas a la producción masiva.
Mano de obra indigena
Como trasfondo, el operativo vuelve a poner en relieve un problema de la utilización de mano de obra indígena por parte del narcotráfico, que aprovecha la vulnerabilidad social de estas comunidades.



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