El legislador comentó que hace dos meses recibió el vídeo que fue viralizado y que a cambio de no publicarlo, le pidieron G. 10 millones. En ese sentido, contó que junto a su esposa tomaron la decisión de no caer en la extorsión.
«Lastimosamente personas inescrupulosas están viralizando esto, no sé cómo se extrajo el video, no sé si es un hackeo o el disco duro o personas de la empresa que me instaló», expresó el senador.
«Ya se sabe quién me extorsionó, el vídeo me envió mi primo. Mi señora es la única que tenía acceso desde su celular a monitorear las cámaras», añadió.



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