Bomberos voluntarios, buzos de la Itaipu y de la Argentina, además de efectivos de la Armada Paraguaya buscaron intensamente al niño de dos años que fue literalmente tragado por la fuerte correntada del arroyo Acaraymí. La criatura desapareció alrededor de las 16:00 del domingo último y, a partir de ahí, empezaron a buscarlo, pero no tuvieron éxito; suspendieron los trabajos, y ayer nuevamente realizaron un intenso e infructuoso rastrillaje por todo el cauce. Al menos hasta el cierre de nuestra edición, el niño no estaba siendo encontrado.

EL CASO

Según los datos, el pequeño estaba al cuidado de su madre en una de las habitaciones de la precaria vivienda ubicada a orillas del referido arroyo. En un momento dado, la mujer fue al sanitario y dejó al niño bajo cuidado de su padre, quien, a su vez, estaba cuidando a la hermanita menor del desaparecido. Al volver, la mujer preguntó a su pareja por el niño, y empezaron a buscarlo. Todo apunta a que el menor se cayó al arroyo desde una ventana, donde estaba mirando la cantidad de agua que corría en el cauce debido a las intensas precipitaciones que cayeron durante el fin de semana.

CRIMINALÍSTICA

Agentes de Criminalística de la Policía Nacional estuvieron ayer en la casa de donde desapareció el menor y tras conversar con los padres del niño y analizar todas las probabilidades concretaron que la hipótesis más probable de lo que ocurrió es que el niño cayó de la ventana y fue tragado por la fuerte correntada del Acaraymí.

EQUIPOS DE BÚSQUEDA

Los efectivos de la Armada Paraguaya también se sumaron ayer a la búsqueda, teniendo en cuenta que el citado arroyo desemboca al caudaloso río Paraná. Asimismo, dos buzos de la Itaipu y otros dos de la Argentina realizan un intenso trabajo, sin resultado positivo.