Expresó, que, en un país serio, estos ministros tendrían que estar dando explicaciones inmediatas y de confirmarse la reunión, tendrían que renunciar, “porque son una vergüenza”. “No solamente para ellos como personas, sino para la investidura que representan”, manifestó el letrado en entrevista con El Observador Radio-TV. “El mensaje que está dando (la Corte) es «Ko´a la ñande jefe». Y acá tenemos que hacer lo que dicen estos jefes”, afirmó.

“Ya que ellos hacen sus reuniones en secreto, me quiero permitir también suponer y tener ciertas presunciones. Ellos se fueron a recibir instrucciones y es una vergüenza que el Poder Judicial se someta a ese nivel. Hoy ya es indisimulada obsecuencia de ciertos actores del Poder Judicial. Hoy ya es indisimulada, incluso la forma en la cual actores políticos concretos hacen y deshacen lo que quieren en el Poder Judicial. Eso es un perjuicio. Hoy realmente en un país serio, estos seis ministros tendrían que estar dando explicaciones inmediatas y de confirmarse esta reunión, realmente tendrían que renunciar porque es una vergüenza. No solamente para ellos como personas, sino para la investidura que representan. Honestamente, siento una vergüenza ajena de la actitud que muchas veces tienen nuestras autoridades”, manifestó el doctor Sosa Bareiro.

-Sí, coincido yo plenamente, no es 100% como dice un colega nuestro, sino 1000% coincido contigo. Se evidencia justamente y con esto ellos vienen a confirmar el concepto o la acusación, que, en la tapa de antes de ayer, por ahí creo que publicamos la calificación o la acusación que hacía contra ellos la senadora Yolanda Paredes, que son unos rastreros y vendepatrias. Entonces, eso se demuestra en esa reunión y además todo lo que el calificativo o los sinónimos que vos quieras aplicarle. Ahí estamos viendo lo que decía la doctora la senadora Yolanda Paredes, rastreros y vendepatrias. Eso es lo que son los ministros de la corte. Y veía yo varias definiciones y discutíamos acá con nuestros compañeros de lo que es ser rastrero, que era vil, despreciable, e indigno, etcétera, etcétera. Y había en el último punto una definición que era medio grosera, pero que con la que yo me quedaba que decía que eran unos lameculos, ¿verdad? Entonces, en ese sentido es muy importante, no cuidaron ellos. Ahí estamos viendo justamente toda la definición de lo que es ser rastrero.

“¿Cómo hoy un justiciable, que hoy pueda tener una causa en el Poder Judicial contra algún grupo de poder, ¿cómo se va a sentir hoy? Ya perdiste el juicio antes de comenzar. Si los ministros van y se reúnen y reciben instrucciones. Imagínate, ¿cómo están los jueces que le siguen?, ¿cómo están los camaristas?, ¿cómo está toda la comunidad judicial hoy mirando?, ¿qué mensaje están dando los ministros? El mensaje que está dando es «Ko´a la ñande jefe». Y acá tenemos que hacer lo que dicen estos jefes. Y ese mensaje baja en todos los niveles, tribunales, jueces de primera instancia, jueces de paz, estamos dando un mensaje equivocado y los ministros tienen que hablar, tienen que dar su explicación y tienen que dar la cara ante la ciudadanía, porque si esto se confirma, es gravísimo y el mensaje que está recibiendo toda la comunidad judicial y todo el sistema de justicia es tenemos un jefe superior a lo que es realmente el poder judicial. Es gravísimo, Carlos. No te imaginás el daño reputacional y el daño institucional que está recibiendo el Poder Judicial por estas conductas obsecuentes de ciertos ministros que no se ajustan ni a su Código de Ética, ni tampoco a un código de conducta”.

“¿Cómo extraño a los señores ministros que se hacían respetar? Y cómo lamento que hoy no tengamos un liderazgo ni en el Poder Judicial, ni en los gremios de abogados lo suficientemente fuerte para que esta gente tenga que enfrentar, por lo menos el escarnio público por estas acciones”.

-Así mismo es; y ahí el papel de los gremios también es muy importante. Nosotros ya hubiéramos tenido, por ejemplo, una primera reacción de un colegio de abogados del Paraguay, una nota, un comunicado criticando fuertemente si es real esta situación y evidentemente es real, porque si no hubiera pasado uno de los ministros o los seis ya hubieran convocado a una conferencia de prensa y hubieran manifestado, hubieran dicho, «Esta información es falsa”. Es gravísimo y afecta nuestro honor y nuestra reputación, atenta contra nuestra dignidad como miembros del Poder Judicial. Sin embargo, hasta ahora ninguno de ellos mostró la cara, ni siquiera atendió eh este atiende las llamadas a sus celulares. No solamente acá del Observador, sino desde temprano que escuché que los otros medios colegas como Ñandutí y también este eh Monumental estaban haciéndose este eh este este tema y le estaban insistiendo eh eh hablar con los ministros, verá, para confirmar o descartar efectivamente esta publicación y con su silencio ellos lo que hacen es confirmar.

“No solamente ya no creo en una justicia independiente, sino que ahora no creo en el liderazgo que tiene la Corte, como realmente debería de ser. Hoy tenemos unos líderes genuflexos. Vos mirás a estos ministros y te das cuenta con su conducta y con su actitud que buscan esconderse atrás de prácticamente sus investiduras, pero con estos actos no respetan sus investiduras”.
“Imagínate también, Carlos, qué actitud, qué tiene que hacer el presidente de un partido político en una reunión con los ministros de la Corte. ¿Qué tienen que hacer personas extrañas a el Poder Judicial en una reunión interinstitucional entre el presidente de la República y el presidente de la Corte? Y cómo cuando quieren hacer circo mediático, porque recuerdo que con este tema cuando hubo un problema grave, en la mafia lo pagaré, hubo una reunión entre el presidente de la República, los ministros de la Corte, hicieron un show mediático, se sacaron cuatro fotos, publicaron en todos los medios posibles, pero ahora que se dio una reunión realmente importante entre seis ministros y un presidente de la República, aparecen actores externos que no tienen nada que hacer ahí. ¿Qué significa eso? ¿Cuál es el mensaje que recibimos? Que se fueron a recibir instrucciones, que las instrucciones vienen desde fuera del Poder Judicial y que el poder político hace y deshace y que estos señores y esta señora, lastimosamente, no tuvieron la fuerza, el coraje y la dignidad de decir, «No, ¿cómo me voy a ir a reunirme contigo, date cuenta que no corresponde, que mi investidura me lo prohíbe. Entonces, mi palabra, la palabra rastrero, paso, pero te digo, genuflexos y obsecuentes y yo me hago responsable”.

El Observador