Desde 2017, la dictadura de Daniel Ortega (en la foto), amigo del presidente brasileño, persigue a opositores religiosos y políticos y cierra universidades, ONG y medios de prensa críticos con el régimen.
Según la OEA, desde 2018 la crisis política y humanitaria se ha profundizado en el país centroamericano. Ese año, la dictadura de Ortega reprimió violentamente las protestas y asesinó a más de 300 personas, según estimaciones de la ONU.
La Asamblea General de la OEA pide en la resolución aprobada este viernes que el gobierno de Nicaragua “detenga todas las violaciones a los derechos humanos y respete los derechos civiles y políticos, así como las libertades religiosas y el estado de derecho”. También insta a la dictadura orteguista a abstenerse “de toda forma de intimidación y hostigamiento contra periodistas, medios de comunicación, comunidades religiosas y organizaciones no gubernamentales, respetando su derecho a la libertad de expresión y reunión pacífica” .



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