Según las imágenes ofrecidas en directo en la televisión, el dirigente del club de Ankara, Faruk Koca, se precipitó sobre el terreno de juego al término del partido entre el Ankaragücü y el Rizespor antes de asestar un puñetazo en el rostro al árbitro del partido, Halil Umut Meler.

El Rizespor acababa de empatar (1-1) en el tiempo añadido en la cancha del Ankaragücü, al que le habían anulado un gol previamente.

Una vez derribado en el suelo, el árbitro trató de protegerse pero recibió varias patadas, propinadas por al menos otros dos hombres, presumiblemente miembros del equipo local.

Según medios turcos, Halil Umut Meler, con el ojo izquierdo afectado, fue trasladado a un hospital.

El ministro turco de Interior, Ali Yerlikaya, anunció en la red social X la detención de tres hombres, entre ellos el presidente del Ankaragücü.

La Federación Turca de Fútbol (TFF) decidió poco después "el aplazamiento 'sine die'" de todos los partidos del campeonato.

"Este vil ataque no solo se ha cometido contra Halil Umut Meler", indicó la TFF. "Hoy este ataque inhumano y despreciable se ha cometido contra todas las partes interesadas en el fútbol turco", agregó.

AFP.