Ciertamente, las autoridades de La Paz, Cochabamba y El Alto dieron marcha atrás y dejaron sin efecto una norma que permitía las celebraciones para reactivar la economía. “La pandemia está en escalada; primero está la vida y es preferible prevenir que lamentar”, expresó el alcalde paceño Iván Arias en conferencia de prensa. “Hay una explosión de contagios y sería irresponsable permitir fiestas”, dijo a su vez el alcalde de Cochabamba, Manfred Reyes Villa. En consecuencia, los dueños de locales de fiestas dijeron que la medida tardía les provocará pérdidas.

No obstante, Santa Cruz, la ciudad más poblada, ya había suspendido los festejos debido a que es la más castigada, con más del 60% de los contagios del país. El alcalde de esa ciudad del oriente, Jhonny Fernández, dio positivo y está aislado.

Bolivia pasa por el momento más duro de la pandemia. El martes registró 4.939 contagios en un día, la cifra más alta. El Ministro de Salud, Jayson Auza, atribuyó la escalada a un relajamiento de las medidas de bioseguridad.