Tañarandy, una pequeña localidad ubicada en el departamento de Misiones, a 260 kilómetros de Asunción, a lo largo de estas tres últimas décadas obtuvo una gran visibilidad, principalmente en Semana Santa. El responsable, sin dudas, fue Delfín Roque Ruiz Pérez, conocido en el ambiente artístico y en todo el país, como “Koki” Ruiz.
El propio Koki, en innumerables entrevistas explicó que, anteriormente, incluso en su infancia, Tañarandy era conocida como el lugar “donde vivían los herejes” e incluso, al no tener el nombre de la ciudad una traducción literal, se lo relacionaba (al nombre) con “algo del demonio”. Esa situación con el pasar de los años lo motivó a romper el estigma.
Fue así que en 1992 nació la tradición de los establos y procesiones en Tañarandy, inspirada inicialmente en la historia de las reducciones jesuíticas y guiada por el pensamiento del artista alemán, Joseph Beuys, a quien Koki pudo conocerlo personalmente. Su teoría hablaba básicamente de la importancia de involucrar a las personas en el arte.
La procesión de Tañarandy al comienzo se limitó a unos 200 metros e involucró a poca cantidad de personas. “Había empezado con mi familia y algunos vecinos, mi idea era hacer el ejercicio de creatividad con la gente. Primero ensayé otras obras que no me resultaron, entonces me involucré con la religiosidad popular que es una fuente inagotable para el arte. La idea era juntar arte y fe, ahí empezamos tímidamente y fuimos creciendo a lo largo de los años”, comentó Ruiz en entrevistas.
Con el correr de los años, el arte de Koki fue innovando, pero manteniendo la tradición del gran altar revestido de maíz y coco, con una mezcla del arte barroco americano. No podían faltar los cánticos de los estacioneros, los candiles de apepu que iluminan el camino y los solicitados cuadros vivientes de Semana Santa.
LA REIVINDICACIÓN A UN PUEBLO MARGINADO
Como bien lo mencionaba Koki, Tañarandy, a lo largo de los años fue marginada incluso por los pobladores de las demás localidades del departamento de Misiones. En ese sentido, con la partida del gran maestro del arte plástico paraguayo, a criterio del periodista Andrés Colmán Gutiérrez, el legado principal de Ruiz, más allá de sus obras, es haberle devuelto a Tañarandy su brillo.
“Una revolución del arte, involucrando a toda una comunidad, una comunidad casi marginada con muchos prejuicios en contra. Él la rescató, trabajó con ellos y la convirtió en el centro de la Semana Santa. Lo interesante fue que lo hizo trabajando con la comunidad”, expresó Colmán Gutiérrez, en entrevista con Universo 970 AM de Nación Media.
Este legado de Ruiz puede verse reflejado en el crecimiento artístico y económico de Tañarandy, donde los hospedajes para cada Semana Santa no dan abasto. Toda una comunidad preparada para recibir a miles de visitantes cada año, quienes a su paso dejan una gran inyección monetaria.
¿Con la partida de Koki termina Tañarandy? Algo que también fue ponderado por el periodista es que Ruiz formó a un equipo de trabajo para que, ante su ausencia, continúen con la misión iniciada hace 32 años, que solo fue interrumpida en su forma tradicional durante la pandemia, en el 2020 cuando la procesión se trasladó a la Penitenciaría de Misiones y en el 2021, cuando se encendieron los faroles con los nombres de los fallecidos por el covid.
En HOMENAJE
“Koki” Ruiz falleció en la madrugada de este viernes último a los 67 años de edad, producto de una lucha contra el cáncer de riñón. Además de su labor por Tañarandy, fue reconocido por el gigantesco retablo creado para la venida del Papa Francisco al Paraguay en el 2015 y el retablo de Chikitunga para su acto de beatificación.



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