El Gobierno de Nicolás Maduro atraviesa semanas de creciente tensión. En los últimos meses, denunció bombardeos estadounidenses contra embarcaciones en el Caribe, un amplio despliegue militar cerca de sus costas y el cierre total del espacio aéreo venezolano dispuesto por Washington. En este escenario, Caracas elevó este domingo una denuncia formal ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados.
Durante la segunda conferencia ministerial de la OPEP+, la delegación venezolana pidió apoyo político y diplomático al grupo. Sostuvo que el incremento de operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe representa una “violación del Derecho Internacional” y que este tipo de acciones podría alterar la estabilidad energética global.
Según el gobierno venezolano, las medidas estadounidenses buscan “desestabilizar” al país y limitar su capacidad de exportación. Por ello, solicitó a los países miembros que se solidaricen ante una escalada que, de mantenerse, podría “poner en grave riesgo la estabilidad de la producción petrolera venezolana y del mercado mundial”.
La denuncia se produce tras la reciente decisión de Estados Unidos de considerar el espacio aéreo sobre Venezuela y sus alrededores como “cerrado en su totalidad”, medida que obligó a aerolíneas internacionales a suspender vuelos, cancelar rutas y dejar varados a miles de pasajeros. En respuesta, Caracas activó un plan de emergencia para facilitar el retorno de ciudadanos desde el extranjero y acusó a Washington de imponer un bloqueo aéreo de facto.



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