El movimiento telúrico tuvo su epicentro a unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de Kumamoto, la principal urbe de la isla de Kyushu, donde viven alrededor de 700.000 personas. La zona ya había sufrido un devastador terremoto hace una década, uno de los más graves registrados en la historia reciente del país.
Tras el sismo, las autoridades activaron una alerta de tsunami como medida preventiva, aunque horas más tarde fue cancelada al descartarse un riesgo para la población costera.
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, informó que el Gobierno continuaba evaluando la magnitud de los daños y el número definitivo de víctimas.
«Ya nos han informado de que hay personas heridas. Se han producido cortes de electricidad e incendios en algunas zonas, y también ha habido daños en carreteras y puentes, así como el derrumbe de edificios», declaró la mandataria durante una conferencia de prensa en Tokio.
Además, pidió a los habitantes de las zonas afectadas que extremaran las medidas de precaución.
«Pido a todos que tomen medidas para protegerse, incluyendo la evacuación a un lugar seguro», expresó.
Según la cadena pública NHK, los hospitales de la región atendieron a más de 50 personas con distintas lesiones. Entre los heridos figuran pasajeros que viajaban en un tren de alta velocidad cuando ocurrió el terremoto.
También se reportaron personas atrapadas dentro de un centro comercial que sufrió un derrumbe parcial, mientras los equipos de rescate trabajaban para asistir a quienes permanecían bajo los escombros.
Las imágenes difundidas por la televisión japonesa mostraron edificios incendiados, estructuras parcialmente colapsadas y enormes grietas que atravesaron calles y autopistas elevadas.
El fuerte temblor provocó además la suspensión total del servicio ferroviario en la región. La empresa JR Kyushu interrumpió la circulación de todos sus trenes, incluidos los servicios del famoso tren bala o Shinkansen.
En paralelo, el Aeropuerto de Kumamoto cerró temporalmente su pista, obligando a las aerolíneas a cancelar o desviar numerosos vuelos.
Los problemas también alcanzaron al suministro eléctrico. La empresa Kyushu Electric Power informó que cerca de 48.000 hogares quedaron sin servicio como consecuencia del terremoto.
Las principales compañías de telecomunicaciones del país, KDDI y Docomo, reportaron interrupciones en la telefonía móvil debido a los cortes de energía y a fallas en las líneas de transmisión.
Pese a la magnitud del fenómeno, la Autoridad de Regulación Nuclear de Japón indicó que no se detectaron anomalías en las centrales nucleares ubicadas en la región afectada, reportó la agencia Reuters.
Fuente: EFE



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