“Acá vienen a emborracharse, a vender bebidas alcohólicas, ocupan las calles. Es un infierno que estamos pasando. Ninguna autoridad nos ayuda. Tengo temor por mi familia por la denuncia que estamos haciendo”, expresó la denunciante, quien prefirió mantener su identidad en reserva por seguridad.
Según su relato, los organizadores del torneo se escudan en una supuesta comisión vecinal para actuar sin restricciones, ignorando las quejas de los vecinos.
La situación escaló a niveles alarmantes, con reportes de “riñas, botellazos” y un ambiente inseguro que impide a los residentes realizar sus actividades cotidianas. “Acá hay riñas, botellazos, no podemos salir a hacer nada”, añadió la vecina, quien también señaló un hecho preocupante: “Acá se encubren todos. Los niños son los mozos que llevan las bebidas a los adultos”, denunciando la participación de menores en la venta de alcohol.
La mujer llevó su caso a la Fiscalía, pero, según afirmó, un fiscal desestimó la causa, dejándola sin respuestas. Ahora, ella y su familia enfrentan amenazas de muerte por haber alzado la voz. “Nosotros por denunciar tenemos amenaza de muerte y todo”, concluyó.



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