Si bien Ruiz Díaz sostuvo que muchos empresarios tienen “serias intenciones” de abandonar el rubro, aclaró que “no se puede dejar por dejar”, subrayando la importancia de continuar con el servicio, pero a través de reformas que permitan mejorar la operatividad.

Sobre el cuestionado paro de transporte, rechazó la calificación, alegando que se trató de una “imposibilidad material de obtener materia prima».

«Eso quedó demostrado gracias a la intervención de Petropar que puso a disposición del sector transporte 2 millones de litros por 3 meses, previa conversación que tuvo con los emblemas privados para que los emblemas privados no terminen castigando el contrato que tenemos con ellos», expresó.

«Nosotros alertamos 2 semanas antes de lo que iba a suceder, si no hubo reacción rápida ya no está en nuestro campo», subrayó.

Por otra parte, Ruiz Díaz respondió con dureza a la Federación de Transportistas del Área Metropolitana (Fetram), luego de que desde ese gremio se afirmara que los empresarios de Cetrapam “son despenseros jugando a los colectivos”.

El dirigente calificó de lamentable la situación y denunció que vienen siendo objeto de ataques desde un medio de comunicación y su propietario, a quien señaló como dueño de una empresa de transporte y, al mismo tiempo, presidente de Fetram.

“Es muy fácil atacar de despenseros a compatriotas que desde hace 30 años están ofertando el servicio a como dé lugar”, manifestó., al tiempo de reivindicar el esfuerzo de quienes, según dijo, sostienen el sistema pese a las dificultades.

«¿Acaso no dice en sus declaraciones que en 10 años recuperó su inversión? Lo dice claramente, pero hay otras cosas que no menciona”, aseguró. En ese sentido, mencionó que el empresario habría evitado plegarse a medidas de fuerza por sus vínculos contractuales con el Estado y señaló el supuesto cumplimiento parcial de compromisos de adquisición de buses eléctricos.

Finalmente, aseguró que el modelo de negocio derivó en un esquema financiero en el que, según afirmó, si los transportistas no podían pagar, se les retiraban los buses, sus propiedades y hasta las líneas. “Esa es Fetram”, sentenció.

Ñanduti