El sábado, un avión A-29 Super Tucano comprado por Paraguay había interceptado una aeronave Cessna con matrícula boliviana en la zona del río Apa, en el departamento de Concepción. La narcoavioneta, que transportaba cocaína, se vio obligada a huir y aterrizar en territorio brasileño por falta de combustible.

Tras el procedimiento, el ministro de Defensa, Óscar González, advirtió que las fuerzas militares estaban decididas a aplicar "fuego de amedrentamiento" en el futuro. Aunque esta vez no se efectuaron disparos, el titular de la cartera aseguró que no dudaría en hacerlo en la próxima oportunidad.

A pesar de haber adquirido los aviones Super Tucano hace meses con la promesa de un control fronterizo riguroso, el Gobierno parece haberlos 'desempolvado"'recién ahora 

A pesar de haber adquirido los aviones Super Tucano hace meses con la promesa de un control fronterizo riguroso, el Gobierno parece haberlos "desempolvado" recién ahora. Asimismo, los radares reparados para el control aéreo solo detectaron cuatro aeronaves en seis meses, una cifra baja frente a las estimaciones delictivas.

Tras la visita del subdirector de la CIA, el Gobierno prometió AP

El procedimiento fue altamente difundido por las autoridades paraguayas. El presidente Santiago Peña y el vicepresidente Pedro Alliana hicieron alarde de la acción militar a través de sus canales oficiales de comunicación. Ambos manifestaron sentirse orgullosos de la custodia del espacio aéreo e incluso retrataron el hecho como una defensa exitosa de la soberanía nacional paraguaya.

Sin embargo, el despliegue parece estar más relacionado con la presión de Estados Unidos sobre el control de la seguridad regional que con una iniciativa propia. La visita de Ellis reforzó, además, la sintonía entre la administración de Trump y el gobierno de Peña.

El despliegue parece estar más relacionado con la presión de Estados Unidos sobre el control de la seguridad regional que con una iniciativa propia 

Esta alineación estratégica genera fuertes recelos en Brasil, donde sectores del gobierno de Lula da Silva observan con desconfianza el avance de las fuerzas norteamericanas. El líder del PT en la cámara baja, Lindbergh Farias, había calificado ciertas movidas entre Paraguay y Estados Unidos como amenazas directas para la soberanía brasileña.

En el vecino país, expertos y periodistas de investigación advierten que Paraguay podría convertirse en un puesto de avanzada de EE. UU. en la región. Existe el temor de que la administración Trump busque establecer una base militar y de espionaje en el territorio paraguayo.

Michael Ellis. Michael Ellis.

Sectores del gobierno brasileño incluso temen que Paraguay sirva de base para una posible invasión a su territorio o incursiones militares injustificadas. Esta tesis sostiene que la lucha contra el narcotráfico es solo la base retórica para intervenciones armadas futuras. El gobierno de Brasil teme convertirse en la próxima Venezuela.

Mientras se Paraguay la llegada de radares más potentes para 2027, el Gobierno intensifica la militarización de todas las zonas fronterizas. La operación "Escudo Guaraní" marca el inicio de una etapa de mayor control bajo la atenta mirada de Washington.

LPO