El otro paciente era un joven de 19 años que sufrió la explosión del artefacto pirotécnico conocido como “cebollón”, razón por la cual debió quedar internado, mientras el bebé está siguiendo un tratamiento ambulatorio, debiendo regresar para seguir con la curación. El paciente adulto sufrió lesiones sumamente serias en la mano que podrían comprometer su funcionalidad.