En el “paquete” aparecen situaciones insólitas y hasta risibles, por la forma en que fueron perpetradas las irregularidades.
Una de estas es el caso de un documento que se otorgó a un ciudadano brasileño al que dotaron de dos CI, una con el apellido de Amarilla, para uso en Paraguay, y Amarelha (Amarilla en portugués), para Brasil, ambos con la supuesta nacionalidad guaraní.
El hombre con su identidad real, tiene en el vecino país frondosos antecedentes por delitos varios, entre ellos el narcotráfico. En cambio, el de la documentación que dice ser paraguayo, su foja es limpia, sin ningún antecedente ilícito.
Las nuevas autoridades que asumieron esta semana al frente de Identificaciones abrieron sumario a 20 funcionarios de la institución. Es por presunta conexión con el esquema que proveían cédulas de identidad paraguaya falsas a ciudadanos taiwaneses, rusos, pakistaníes y brasileños.
La irregularidad representa un delito grave, más aún, teniendo en cuenta que la práctica está dando documentación legal a delincuentes de toda laya, desde comunes hasta de alto perfil.
La red que falsifica documentos de identidad, tiene conexiones con otras instituciones del Estado. Esto, teniendo en cuenta que para acceder a una cédula es obligatorio presentar certificados de nacimiento, además de otros registros que implican a otros entes del Estado.



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