Tras el golpe, Mohammad Kurbaan, de 30 años, fue llevado a un hospital, donde fue declarado muerto.
Los policías determinaron que el dueño del edificio en cuestión había puesto dos ladrillos sobre la tapa de un tanque de agua para que los monos no pudieran levantarla. Sin embargo, los simios lograron retirar el impedimento: un ladrillo cayó sobre el hombre, mientras que otro fue lanzado a una terraza vecina.



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