Cuando el Ida llegó a ese lugar el pasado 29 de agosto, la población local soportó durante 15 horas vientos de hasta 240 kilómetros por hora, marejadas ciclónicas de 2,5 metros y lluvias torrenciales que provocaran inundaciones. Como consecuencia, algunas casas se derrumbaron o se partieron en dos y entre 30 y 40 ataúdes fueron desplazados fuera de las tumbas.
Un ataúd desplazado en la pequeña comunidad de Ironton, Luisiana, el 27 de septiembre de 2021.
Durante el último mes, los habitantes de la localidad no han parado de limpiar las calles y remover los escombros que dejó el huracán, confiando en que más temprano que tarde lograrán recuperarse de los severos daños materiales y reparar sus viviendas. En particular, porque son bastante escépticos en cuanto a la llegada de alguna ayuda federal. "Realmente no creo que seamos una prioridad [para el Gobierno]", dijo uno de los pobladores, John Broussard.
Ironton se ubica en la orilla oeste del río Mississippi y está a solo 91 centímetros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en una zona proclive a las inundaciones. La población de la comunidad, que es actualmente de tan solo 150 personas, se había reducido ya drásticamente después que en 2005 fuera devastada la zona por el huracán Katrina.
Los devastadores efectos del huracán Ida en la pequeña comunidad de Ironton, Luisiana, el 27 de septiembre de 2021.Gerald Herbert / AP
El huracán Ida, que arrasó varios estados de EE.UU., produjo a su paso una marejada ciclónica e inundaciones que costaron la vida a no menos de 82 personas en diversos puntos del país.



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