Salvo el bloque oficialista del Congreso, representado con hartos méritos por el diputado Roberto González, hay coincidencia en todas las bancadas tanto del Senado como de la cámara Baja, en que Lichi debe renunciar o ser destituido por su demostrada incapacidad en el manejo de la crisis del combustible y por utilizar recursos del Estado en su campaña política.

De hecho, los diputados decidieron que no aprobarán ningún proyecto que implique reprogramación o aumento presupuestario para Petropar mientras Lichi siga en el cargo. Además, aprobaron una Resolución que pide al presidente Mario Abdo Benítez que lo destituya por ser el responsable de varios hechos de corrupción en la empresa, además de motivos como deslealtad y traición a la Nación.

Sin embargo, tal pareciera que una vez más Abdo Benítez quiere demostrar que le importa muy poco lo que piense el Poder Legislativo, y abiertamente ignora los reclamos y pedidos de la clase política y la ciudadanía, que se muestra cada vez más harta de los abusos de poder del presidente y su entorno.