Hace más de tres meses, unos 300 pacientes que padecen de artritis se ven privados de un medicamento vital para su tratamiento en el IPS: un biológico llamado Adalimumab, un anticuerpo monoclonal, conocido por su capacidad para controlar los síntomas de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de quienes lo utilizan.
Al respecto, Laura Aguilera, secretaria de la la Asociación de Guerreros de la Artritis (AGA), expresó con pesar la situación que atraviesan los pacientes. “Hace tres meses que estamos sin este medicamento, y hasta ahora no hemos recibido ninguna respuesta concreta de las autoridades del IPS”, comentó en entrevista con GEN/Nación Media.
La secretaria explicó que el biológico Adalimumab, que debe aplicarse cada ocho días, es un tratamiento clave para muchos de los pacientes con artritis, relatando que ella misma estuvo recibiendo este medicamento desde hace ocho años, y gracias a él, puede mantener su calidad de vida, evitando que la enfermedad empeore.
“Lo que hace este medicamento es que, de alguna u otra forma, permite que los pacientes lleguemos a la remisión. La remisión no significa que la enfermedad se cure, pero sí nos da la oportunidad de llevar una vida mejor”, explicó Aguilera. Este medicamento, aunque esencial, es de alto costo, alcanzando hasta los 2.500 dólares por cada dosis, lo que hace que sea imposible para los pacientes adquirirlo en el mercado privado.
Aguilera mencionó que la falta de este biológico afecta especialmente a los asegurados del IPS, quienes dependen de esta institución para su tratamiento. “No podemos ir a la farmacia a comprarlo, y no es el único medicamento que falta”, subrayó.
Además del Adalimumab, otros tratamientos de reumatología están ausentes en los hospitales públicos y en el IPS, lo que agrava aún más la situación de los pacientes.
La artritis, una enfermedad autoinmune crónica, provoca inflamación en las articulaciones y puede llevar a deformidades y dolor crónico. Para muchos pacientes, los medicamentos biológicos como el Adalimumab son la única opción eficaz, especialmente cuando los tratamientos orales no tienen el efecto deseado.
Aguilera indicó que varios miembros de la asociación están enfrentando recaídas, lo que pone en riesgo su bienestar y calidad de vida. “Es muy grave para nosotros, ver cómo el dolor regresa y tenemos que recurrir a calmantes para paliar los síntomas”, señaló.
A pesar de las promesas de las autoridades, la situación sigue sin resolverse. “Nos han prometido, pero hasta ahora no hay nada concreto”, afirmó Aguilera, quien pidió encarecidamente a los responsables del IPS que tomen en cuenta el sufrimiento de los pacientes y actúen de manera urgente.
“Nosotros necesitamos nuestra medicación, somos seres humanos, y necesitamos que se nos escuche”, expresó.
La Asociación Guerreros de la Artritis continúa luchando por sus derechos, y aunque no tuvieron una solución definitiva, siguen insistiendo ante las autoridades para garantizar que los pacientes reciban el tratamiento adecuado. Con 300 pacientes afectados, la urgencia es clara, y el llamado a la acción se vuelve cada vez más apremiante.



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