“Para mí el vacunado puede alegar que tiene algún tipo de temor a ser contagiado, pero particularmente yo sí creo que participa porque sino la apropiación no se consumaría”, explicó el profesional derecho.
Resaltó que en el estado actual en que las vacunas son limitadas y el Estado direcciona a quién van a ser aplicadas, lo ocurrido en Presidente Franco es un delito. Agregó que en esta situación el Estado es la víctima, ya que es propietario de las vacunas.



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