La casa, ubicada en medio de residencias de alto valor e incluso de nuevas inversiones inmobiliarias del barrio Bernardino Caballero, llama la atención por el avanzado deterioro de su estructura y la falta absoluta de mantenimiento.

Vecinos consultados señalaron que el inmueble se convirtió en un aguantadero de todo tipo de alimañas y que, en los últimos tiempos, también es frecuentado por “chespis”. Temen que la situación se agrave y derive en hechos delictivos en la zona, pese a que algunas viviendas cuentan con seguridad privada, mientras que otras no. Insisten en la necesidad de una intervención municipal urgente.

Al revisar los registros del ente previsional, se observa que la propiedad figura como disponible para alquiler mediante una resolución reciente. Sin embargo, no se percibe voluntad de las autoridades, especialmente de la Dirección de Inversiones, para concretar el arrendamiento, pese a la alta demanda de asegurados interesados en alquilar.

Baja rentabilidad

De acuerdo con la composición del Portafolio Global del IPS, la institución posee cerca de 1.000 inmuebles a su nombre, pero registra una facturación mensual de apenas G. 1.514 millones. Esto se explica porque muchas de las propiedades no están alquiladas y, en otros casos, existirían presuntas “cajas paralelas”.