El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, ha expresado desde Tokio su «seria preocupación» por la validez de los resultados anunciados por la comisión electoral de Venezuela, así como la legitimidad del proceso y la representación de la «voluntad» de los votantes.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, ha advertido que «los resultados son difíciles de creer» y que su país no reconocerá «ningún resultado que no sea verificable».

«El régimen de Maduro debe entender que los resultados que publica son difíciles de creer. La comunidad internacional y sobre todo el pueblo venezolano, incluyendo a los millones de venezolanos en el exilio, exigimos total transparencia de las actas y el proceso, y que veedores internacionales no comprometidos con el gobierno den cuenta de la veracidad de los resultados», ha dicho el mandatario chileno.

Por su parte, el canciller peruano, Javier González-Olaechea, ha asegurado este domingo que su país «no aceptará la violación de la voluntad popular del pueblo venezolano», minutos después de que el Consejo Nacional Electoral de Venezuela anunciara que el presidente Nicolás Maduro ha sido reelegido.

«Condeno en todos sus extremos la sumatoria de irregularidades con voluntad de fraude por parte del gobierno de Venezuela. El Perú no aceptará la violación de la voluntad popular del pueblo venezolano», ha publicado González-Olaechea en X, donde también ha anunciado que «se ha dispuesto el inmediato llamado a consultas del embajador peruano acreditado ante la República Bolivariana de Venezuela».

El ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, ha llamado a respetar la «voluntad democrática» del pueblo de Venezuela «con la presentación de las actas de todas las mesas electorales para garantizar resultados plenamente verificables». «Pedimos que se mantengan la calma y el civismo con los que transcurrió la jornada electoral», ha añadido a través de su cuenta en X.