Felipe Faraone preside la comisión y confirmó que nadie en el vecindario se salvó de los casos de robos en sus casas o sus vehículos que dejan en la vía pública. Asimismo, indicó que varios comercios de las inmediaciones no pueden permanecer por mucho tiempo, porque el acecho de personas bajo efectos de estupefacientes, con actitud violenta y muchas veces con objetos punzantes en su poder, ahuyenta cualquier cliente y la inversión sale perdidosa.

“Lo que queremos es que las autoridades de la seccional limpien ese lugar, esto no es de ahora, no sé si habrá rencillas entre ellos, pero no puede ser que sigamos así. Ni colectivos se puede esperar ahí cerca porque las personas son atacadas por esta gente o los que roban en los buses, se refugian ahí”, explicó Faraone.

El siguiente paso es coordinar acciones con la Policía y las demás instituciones, pues existen mujeres y niños en el grupo, además de indígenas que, desarraigados de sus tierras, vienen a las urbes a drogarse y delinquir. Precisamente, por estas acciones es que ya no son aceptados en sus comunidades y por ello vuelven a la ciudad a seguir por el camino equivocado.

UN AGUANTADERO

Ante el abandono de los dirigentes colorados, la seccional, que en otros tiempos era una de las mejores, sede del Palacio de los Congresos que albergaba eventos internacionales, de a poco se fue destruyendo, hasta convertirse en un aguantadero de drogadictos, delincuentes y prostitutas.

Uno de los casos se conoció a finales del mes pasado cuando, uno de los ocupantes del lugar detenido por agentes de la comisaría 1ª que recuperaron de su poder cables, tomadas, enchufes, focos y fluorescentes con todos sus soportes, que estaban instalados dentro de lo poco que queda de la estructura de la sede partidaria.

Los funcionarios de la municipalidad que estacionan sus vehículos en el espacio de 7 hectáreas de la seccional colorada, también ya fueron víctimas de rotura de vidrios de las ventanillas de sus autos o el apriete a la hora que van a abordarlos de parte de gente que sale desde los matorrales, para pedirles dinero y en caso de negativa, actúan con extrema violencia, arrojando piedras o atacando con pedazos de vidrios a sus víctimas.

Faraone indicó que espera la cooperación de todas las instituciones para poder recuperar la seguridad en el vecindario. Sin embargo, es sabido que no existe un local que pueda tratar a toda esa gente de sus adicciones y otras enfermedades.