Según denuncias de los pobladores, camiones de gran porte ingresan y estacionan de manera constante, llegando a cerrar totalmente la calle, lo que provoca una grave obstrucción del tránsito vehicular y peatonal. Esta situación no solo genera incomodidad, sino que también representa un riesgo para los vecinos, especialmente para niños, adultos mayores y conductores.

Además, los reiterados ingresos de estos vehículos pesados estarían provocando la destrucción del empedrado, una infraestructura que fue reparada recientemente con ayuda de la Gobernación.

Los vecinos señalan que el empedrado de la cuadra donde se encuentra la fábrica fue arreglado hace poco tiempo, pero hoy ya presenta deterioros visibles debido al constante paso de camiones.

Otro punto que genera cuestionamientos es que el gobernador es tío del propietario de la empresa Rigmar, lo que, según los vecinos, despierta dudas sobre la falta de controles y medidas para ordenar el tránsito y proteger la inversión pública realizada en la mejora de la calle.

Los pobladores aclaran que no están en contra de la fuente de trabajo ni de la actividad industrial, pero exigen respeto al espacio público, una mejor organización logística de la empresa y la intervención de las autoridades municipales y departamentales para garantizar la libre circulación y la preservación de las calles.

Finalmente, los vecinos solicitan una respuesta concreta y urgente, antes de que el empedrado quede totalmente destruido y la calle se vuelva intransitable, afectando aún más la calidad de vida de la comunidad.

Fuente: Último Momento