Uno de los tantos casos de abuso y humillaciones que sufrimos los ciudadanos pedrojuaninos de parte de unos cuantos militares- no todos- prepotentes, altaneros y maleducados quedó en evidencia esta mañana.
Allí un pobre señor que había entrado desde Ponta Porá con un poco de carne para el sustento de su familia fue bajado de su bicicleta y detenido por una patrulla militar.
Casualmente hacia también su recorrida por el lugar nuestro cronista Humberto Coronel, quien llegó a filmar el vejamen.
Sin embargo al notar su presencia, el que estaba al mando del vehículo retrocedió y encaró de mala forma a nuestro compañero molesto aparentemente por haberse filmado el “procedimiento”.
Otro militar, que estaba apostado en medio de la calle, pareciendo más un arriero uniformado que una persona civilizada y con su dedo índice encima del gatillo del 5.56 que cargaba, se acerco a nuestro cronista y tras cerrojarle el arma en su cara, le pidió su credencial.
Al ser preguntado por qué actuaba de esa manera, el militar- siguiendo un libreto establecido- argumentó que solo estaba haciendo su “trabajo”, haciendo cumplir una orden y luego se retiraron.
El vehículo militar fue seguido por el móvil de radio AmambayAM para ver qué destino iba a tener el pobre hombre detenido.
Sin embargo los milicos se dieron cuenta que eran seguidos y a la altura de Comercial Cimentao” volvieron a soltar a su víctima de turno y le devolvieron su biciclo, no así su carne para el sustento diario de su familia.
Casos como este se repiten a toda hora. Las quejas y denuncias de coima para dejar pasar filas de camiones con mercaderías ingresadas desde Brasil, cobro de “peaje” a transeúntes para atravesar de un lado a otro la frontera pueden verse permanentemente en las redes sociales y redes de whatsapp.
A diario también vemos- en los medios brasileños- la intervención de los organismos de seguridad del vecino país, realizando incautaciones que van de una a tres o cuatro toneladas de marihuana y otras drogas que orondamente estarían ingresando por Pedro Juan Caballero. ¿Por donde pasan que nadie ve eso? ¿Volando?
Con este tipo de situaciones debería perder la calma el Excelentísimo Señor Comandante en Jefe de la República del Paraguay, y no con las autoridades departamentales o municipales electas por el pueblo por amplia mayoría, quienes - escuchando los reclamos de ese mismo pueblo - solo reclaman que las cosas se hagan como se debe, sin abusos, sin humillaciones a la ciudadanía fronteriza.



COMENTARIOS