La acusación, completamente infundada, incluye también al presidente de Chile, Gabriel Boric. Saab criticó a los dos líderes por, según él, no mostrar suficiente apoyo al régimen de Nicolás Maduro ante las acusaciones de fraude en las elecciones venezolanas.

El fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, hizo una acusación inusual contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, afirmando que era un “agente de la CIA”.

La acusación, completamente infundada, incluye también al presidente de Chile, Gabriel Boric. Saab criticó a los dos líderes por, según él, no mostrar suficiente apoyo al régimen de Nicolás Maduro ante las acusaciones de fraude en las elecciones venezolanas.

El escenario marca una separación temporal entre Brasil y Venezuela, a pesar de la historia de proximidad entre lulismo y chavismo. Saab afirmó que Lula “no es la misma persona que salió de prisión” y que fue cooptado por EE.UU., acusación que roza lo absurdo y no tiene fundamento en la realidad.

La declaración parece ser un intento del gobierno de Maduro de desviar la atención de las críticas internacionales al proceso electoral. Saab criticó abiertamente a Lula y Boric, diciendo que ambos fueron “cooptados” por la CIA y no mostraron solidaridad con el gobierno venezolano.

Las críticas están relacionadas con la postura de Lula, que, aunque evita condenar directamente a Maduro, sugirió la celebración de nuevas elecciones o incluso la formación de un gobierno de coalición en Venezuela, medida rechazada por el régimen de Caracas.

Lula ha adoptado una postura dudosa hacia Venezuela. Evita atacar directamente a Maduro, pero tampoco apoya irrestrictamente al gobierno venezolano. La propuesta de nuevas elecciones fue vista como una amenaza a la legitimidad de Maduro. Saab calificó esta sugerencia de “jabonosa” e insuficiente.

Mientras Lula opta por un enfoque más ambiguo, Gabriel Boric ha sido más crítico, denunciando fraude y represión política en Venezuela. Esta diferencia refleja una división en la izquierda latinoamericana, donde Boric adopta una línea más dura hacia las prácticas autoritarias, a pesar de que comparten afinidades ideológicas.

Saab también intentó comparar las elecciones en Venezuela con las brasileñas, sugiriendo que el proceso electoral venezolano debería ser legitimado de la misma manera que el de Lula, en referencia a su rehabilitación judicial.

A pesar de las acusaciones infundadas, Lula no comentó públicamente sobre el episodio. El programa Papo Antagonista de este lunes 14 destacó que Brasil enfrenta un dilema diplomático: mantener la distancia o reafirmar su apoyo histórico al chavismo, especialmente con la toma de posesión de Maduro en enero.