Una Evaluación de Necesidades Post-Desastre (PDNA), elaborada con participación del Gobierno venezolano, Naciones Unidas, la Unión Europea y el Banco Mundial, calculó en US$ 14.831 millones los daños y pérdidas provocados por los sismos en siete estados. Las necesidades para la recuperación ascienden a hasta US$ 21.000 millones, incluyendo medidas destinadas a reconstruir infraestructura, reducir riesgos y aumentar la resiliencia ante futuros desastres.
Alimentos, agua y medicamentos
Aunque la emergencia inmediata quedó atrás, las organizaciones humanitarias advierten que la asistencia no puede detenerse. Entre las necesidades identificadas figuran alimentos no perecederos, medicamentos y elementos para garantizar el acceso a agua segura, como filtros y pastillas potabilizadoras.
La ayuda internacional también resulta necesaria para sostener los programas de atención durante la etapa de recuperación. Naciones Unidas informó que, desde el inicio de la emergencia, más de 117.000 personas habían recibido asistencia humanitaria, incluyendo alimentos, atención sanitaria, agua, saneamiento, alojamiento temporal, educación, nutrición y apoyo psicosocial.
La respuesta, además, se ha extendido a familias que perdieron sus viviendas y medios de subsistencia. La Organización de las Naciones Unidas señaló que los terremotos agravaron las necesidades de un país donde cerca de ocho millones de personas ya requerían asistencia humanitaria antes del desastre.
Secuelas en la salud
Los efectos de la catástrofe no se limitan a las lesiones provocadas por el derrumbe de edificios. En las zonas afectadas también se han detectado problemas respiratorios relacionados con la contaminación generada por los escombros.
A esto se suman las consecuencias psicológicas. Organizaciones que trabajan en el terreno reportan casos de ansiedad, personas amputadas con secuelas traumáticas, familias que enfrentan procesos de duelo y niños que quedaron en situación de orfandad.
El impacto también alcanza a la educación. El regreso a clases obligó a desalojar algunos espacios que habían sido utilizados como alojamientos temporales, mientras algunas comunidades continúan recurriendo a instalaciones improvisadas para garantizar la continuidad escolar.
Una cifra de víctimas que continúa bajo revisión
El número definitivo de fallecidos tampoco está completamente esclarecido. El balance oficial había alcanzado 6.509 muertos a mediados de agosto, mientras persisten interrogantes sobre la cantidad de personas desaparecidas. Naciones Unidas recogió entonces la cifra oficial y señaló que miles de familias todavía buscaban a familiares desaparecidos y trataban de recuperar sus pertenencias.
La magnitud de la destrucción y la dificultad para localizar e identificar a todas las personas afectadas complican la elaboración de un registro definitivo de víctimas.
Reconstrucción millonaria
La dimensión económica del desastre plantea uno de los principales desafíos para Venezuela. La evaluación post-desastre presentada en septiembre estableció que los daños y pérdidas alcanzan US$ 14.831 millones, mientras que las necesidades de recuperación podrían llegar a US$ 21.000 millones. El cálculo incluye no solo la reposición de infraestructura y viviendas, sino también medidas para reducir las condiciones de riesgo y evitar que futuros fenómenos provoquen consecuencias similares.
La reconstrucción deberá abarcar viviendas, servicios esenciales, infraestructura productiva y sistemas de atención social. También será necesario recuperar los medios de vida de las comunidades que dependen de actividades que quedaron interrumpidas por los daños.
La prevención, otro desafío
Los terremotos también reabrieron el debate sobre las condiciones de construcción y el cumplimiento de las normas de seguridad sísmica. Las evaluaciones internacionales apuntan a la necesidad de incorporar criterios de resiliencia en la reconstrucción para disminuir la vulnerabilidad ante nuevos fenómenos naturales.
Con la emergencia entrando en una etapa de recuperación, el desafío ya no consiste únicamente en atender a quienes perdieron sus hogares o familiares, sino en reconstruir las zonas afectadas bajo condiciones que reduzcan el riesgo futuro.
Naciones Unidas señaló que la respuesta humanitaria avanza progresivamente hacia una etapa centrada en la recuperación, reconstrucción y desarrollo, aunque el apoyo internacional continúa siendo necesario para sostener la asistencia a las comunidades afectadas.
Fuente: DW



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