Dicha operación dejó buenos y malos resultados, pues el lugar desde donde operaba, el Tren de Aragua, una de las bandas más temidas de Latinoamérica, fue destruido. Sin embargo, el cabecilla, Héctor Guerrero Flórez, alias Niño Guerrero, escapó y se desconoce su paradero.

Lo cierto es que las imágenes que dejaron la toma sorprendieron a muchos, pues la cárcel tenía desde piscinas hasta una un zoológico con flamencos.

De hecho, la cárcel era conocida como un hotel cinco estrellas o La Casa Grande en Venezuela, y no es para menos, ya allí era posible que los reclusos tuvieran un día de sol y una noche de fiesta.

En 2013, ‘Niño Guerrero’ toma el mando de la banda y decide crear una fortaleza en la cárcel.

El profesor de criminología Luis Izquiel explica que el “Niño Guerrero” era capaz de controlar el Tren de Aragua desde prisión porque desde hace varios años lo hacía.

Y agregó en una entrevista con BBC: “Todo lo que ocurre dentro de estas penitenciarias es manejado por estos criminales, que tienen más poder que los directores de las cárceles o los militares que las custodian”.

Inicialmente, el conocido Niño Guerrero empezó a ingresar armamento de vanguardia y herramientas tecnológicas como: celulares, internet, televisión y aires acondicionados.

La buena vida de los reclusos iba desde piscinas que no solo podían disfrutar los capturados, sino también las familias, así poco a poco se fue formando un vecindario.

En 2017 inauguraron una discoteca para el disfrute nocturno, a este establecimiento lo llamaron ‘Tokio, orgullo del Tren de Aragua’.

Además, según se logra ver las imágenes, el lugar tenía un zoológico con algunos felinos y flamencos.

Tenían un campo de béisbol, salones de fiesta y supermercados. Incluso se habló de un banco al interior del centro penitenciario.

Fuente: El Tiempo