Su expareja la atacó con 33 puñaladas el 4 de enero. Fue operada de urgencia y logró sobrevivir. Hoy, aún débil y con heridas abiertas, lucha por su recuperación.

Vecinos, familiares y una caravana de autos y motos la recibieron con flores, carteles y lágrimas. “¡Es un milagro!”, dijo su hermana. Sus hijos rezaron por ella cada día.

El agresor, con antecedentes de violencia, está preso. Ramona evita hablar del pasado, pero su fortaleza conmueve a toda una comunidad.