Como deté interino, dirigió 13 partidos. Cosechó 8 victorias, 5 empates y cero derrotas. Una efectividad del 75%, de los tres técnicos que antes había tenido el Ciclón. Para Bernay este trabajo es conocido y ese camino lo llevó a convertirse en el adiestrador de manera definitiva.
Este número lo catapultó en el cargo en la próxima temporada, lo cual era impensado porque Cerro está a acostumbrado a contratar estrategas con carreras ya hechas.
Al comienzo se decía quién mejor que él. Por qué. Porque hizo debutar a varios chicos de las formativas e hizo relanzar a algunos jugadores sin regularidad, en este caso Cecilio Domínguez y Rafael Carrascal.
Desde las formativas, había hecho saltar a la cancha a un tal Lucas Quintana, juvenil elemento que juega de defensa y que se asentó en el equipo principal. Pero, siempre hay un pero. Bernay se encontró con la rotura de ligamentos cruzados y meniscos de Quintana.
Bernay había consolidado la dupla central con Lucas Quintana-Jorge Morel, mostrando señales de entendimiento, y dando la sensación de que los de barrio Obrero habían encontrado el compañero ideal para las características de Morel, sin la necesidad de acudir al mercado.
Bernay solicitó dos centrales con esto en este verano, a uno ya abrochó que es Javier Báez procedente de Independiente de Avellaneda , y conociendo su filosofía, Ronaldo De Jesús, adquirirá mayor relevancia dentro del equipo pudiendo conformar la zaga con Jorge Morel, y el exGuaraní volviendo al perfil diestro.
Los argumentos que le dieron la continuidad a Bernay no sólo fueron los resultados conseguidos en poco tiempo en frente a la plantilla principal, también valoraron la forma en que supo timonear el barco en aguas turbulentas, superar adversidades de los primeros partidos de su intinerato y encauzar el rumbo no sólo futbolístico si no también en lo grupal. Cerro Porteño jugará la fase de Grupos de la Copa Libertadores de América 2024.



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