“Es una complejidad que se vuelve costumbre. Esto se refleja en la cantidad de denuncias que se han incrementado”, explicó, agregando que hay un aumento de asaltos, aprietes, gente que ingresa a hogares, robos de ropas e incluso comida.
Martens apuntó al departamento Central como el departamento más violento, pues hay una tasa de 500 hechos de violencia por 100 mil habitantes. Por otro lado, la lista de preocupantes cifras de homicidios la lidera el departamento de Amambay.
Al ser consultado sobre los motivos, el especialista dijo que “esto tiene que ver con la falta de políticas públicas de seguridad sectoriales que tiendan a disminuir la violencia”. Además, dijo que algunos casos que uno ve están relacionados a la falta de oportunidades y están vinculados a la desigualdad y la desintegración de la sociedad.
No obstante, aclaró que esto último no significa que no haya también una decisión personal de los autores, pero no negó la relación de la delincuencia con la pobreza. “Se necesita una visión integral y política de intervención”, dijo sobre cómo encontrar la solución.



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