Esta conducta está comenzando a generar malestar dentro de la dirigencia del partido colorado, según denuncian los pocos representantes de la oposición que lograron asistir a la reciente presentación del informe de gestión de Santiago Peña.
Reglas de debate infringidas
A pesar de que las reglas de la Junta permiten que cada miembro solicite hablar y se inscriba en la lista de oradores, estas normas no se respetaron en la última sesión.
Nicanor Duartes Frutos extendió su discurso más allá del tiempo asignado, lo que llevó a Cartes a pedir el cierre de la lista de oradores, negando así la palabra a Carmen Alonso de Fuerza Republicana, quien buscaba cuestionar a Peña sobre los despidos masivos en su gobierno.
Carmen Alonso destacó que, aunque en reuniones previas se podían presentar puntos de vista, no se permitía abrir un debate real para tomar decisiones.
“Esto se replica también en el Parlamento. El mensaje es claro: si no te callas, te vas. Esto es muy grave para la democracia,” explicó Alonso, quien también recordó el caso de Gerardo Soria, expulsado de la ANR por su oposición a Cartes.
Censura y control interno
Los convencionales del departamento Central también expresaron su preocupación por el creciente nivel de censura en las reuniones de la Junta.
Aunque se muestra una fachada de apertura y transparencia, en realidad, la disidencia es constantemente bloqueada y perseguida, dijeron, lo que demuestra un control estricto y una falta de debate genuino dentro del partido.



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