Tras una leve tregua en marzo, el número de decesos diarios volvió a aumentar en todo el mundo, con un promedio de más de 12.000 muertos por día la semana pasada, acercándose a los 14.500 decesos diarios que se registraban a finales de enero, en el momento álgido de la crisis.
La pandemia está en “un punto crítico”, consideró el lunes la Organización Mundial de la Salud (OMS), con fuertes diferencias entre países como Israel, que logró frenarla gracias a una intensa campaña de vacunación, y otros, como India, que enfrentan un repunte fulgurante de contagios y decesos.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió el viernes que el mundo “se está acercando a la tasa de infección por COVID-19 más alta hasta ahora durante la pandemia”, debido al gran incremento de casos en los distintos países.
El Reino Unido, el país de Europa más castigado por la enfermedad de COVID-19 registra en estos días una treintena de muertes diarias, tras haber alcanzado un pico a finales de enero, cuando reportaba más de 1.200 por día.
El país, que el lunes pasado dejó atrás más de tres meses de confinamiento, inició a principios de diciembre una campaña de vacunación masiva gracias a la cual el 60% de su población adulta ya recibió al menos una dosis de un inoculante contra el coronavirus.
En tanto, en Estados Unidos, el país más afectado del mundo por la pandemia, los casos se desaceleraron fuertemente desde finales de enero, aunque en algunos estados las cifras vuelven a estar al alza.
Los beneficios de la vacunación también son visibles en Israel, donde seis de cada diez personas recibieron al menos una dosis de la vacuna. El país reporta seis o siete muertos por COVID-19 al día, casi 10 veces menos de los que informaba a finales de enero.
En cambio, varios Estados apenas logran frenar la explosión de casos. La responsable técnica de la OMS, Maria Van Kerkhove, alertó el pasado martes que la pandemia está “en plena expansión” y “creciendo de forma exponencial”.
Fuente: Infobae



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