Relató que ya existió un antecedente, el cual tuvo que ver con el secuestro de María Edith Bordón de Debernardi, siendo víctima del embrión del EPP, el cual era en ese momento un desprendimiento del partido de izquierda Patria Libre. Comentó que cuando se supo esto último nadie lo creyó, al punto de que los señalados como responsables terminaron autoflagelándose para intentar parecer víctimas, lo cual llevó a una demanda contra el Estado paraguayo ante la CIDH del cual este último salió absuelto.
Recordó que ocurrieron otros antecedentes antes de que se llegara al rapto de Cecilia, como el caso Sanguinas-Cué y la detención de una de las líderes del futuro EPP, Carmen Villalba. Quiñónez rememoró que una vez ocurrido el secuestro de Cubas se pudo demostrar durante la investigación el vínculo de los responsables de la sustracción con las FARC colombianas.
Es así que se llegó a identificar a varios de los líderes del grupo de secuestradores guerrilleros, tales como Manuel Cristaldo Mieres, recordando la exfiscal antisecuestro que tanto ella como el fallecido Óscar Germán Latorre, quien también fue Fiscal General, advertían constantemente de la peligrosidad y los vínculos de las personas de Patria Libre con guerrillas como las FARC, algo que según señala nadie quiso creer en su momento.
Con el tiempo, relató, la sociedad en general fue dándose cuenta del riesgo que existía, ya que en los siguientes años siguieron ocurriendo más secuestros, asesinatos y atentados, con la guerrilla teniendo en cautiverio hasta el día de hoy a por lo menos tres personas, de las cuales hasta no se sabe nada, ni siquiera si siguen con vida.
Finalizando, Quiñónez aseguró que el EPP enterró viva a Cecilia no solo para que muriera y fuera difícilmente encontrada, sino también buscando dar un ejemplo de lo que ocurría si es que no se negociaba con ellos como deseaban.



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