Pero eso no es todo. Amarilla, con su característico sarcasmo, acusó a “Bachi” Núñez de practicar el noble arte del tráfico de influencias. Todo para beneficiar a esos “ocupantes vip” que, por casualidad, tienen vínculos con el senador.

Y aunque Amarilla piensa que Núñez debería buscar otro trabajo, no planea presentar una solicitud de pérdida de investidura contra él. “Siempre termino haciendo el ridículo, ni siquiera mis amigos me apoyan. Pero espero que otros tengan más coraje”, añadió.