Dos operaciones consideradas estratégicas para fortalecer las finanzas y ampliar las opciones comerciales de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) continúan sin fecha definida. Se trata de la venta de electricidad paraguaya al mercado libre de Brasil y de una emisión de bonos propios por G. 1,5 billones, equivalente a unos USD 198,1 millones.
Ambos proyectos fueron planteados como herramientas para mejorar la posición financiera de la estatal y acompañar sus necesidades de inversión, pero acumulan meses —e incluso años— de postergaciones. Mientras la definición de la venta de energía permanece vinculada al Equipo Económico Nacional (EEN), la emisión de deuda continúa en proceso dentro de la propia ANDE.
La energía de Acaray sigue sin cruzar la frontera
El proceso para que Paraguay pueda vender electricidad directamente al mercado libre brasileño comenzó en mayo de 2024, cuando la ANDE convocó a empresas interesadas en adquirir hasta 100 MW de la generación de la Central Hidroeléctrica Acaray.
La iniciativa contemplaba contratos de entre uno y seis años y, de acuerdo con la estatal, no requería una inversión adicional del Paraguay. Posteriormente, Brasil habilitó formalmente la operación y elevó el volumen autorizado de 100 MW a 120 MW, además de permitir que la electricidad pudiera provenir de otras fuentes paraguayas, con excepción de Itaipú.
Sin embargo, la operación todavía no cuenta con la definición final que permita concretar la venta. Para enero de este año, la oferta económica mejor posicionada era de USD 21,03 por MWh, aunque debía actualizarse cada tres meses mientras permaneciera pendiente una resolución oficial.
La demora adquiere relevancia porque la posibilidad de acceder directamente al gigantesco mercado eléctrico brasileño fue presentada en su momento como una oportunidad para diversificar los destinos de la electricidad paraguaya y generar una nueva fuente de ingresos para el sector energético.
Una deuda de casi USD 200 millones que tampoco llega
El segundo proyecto pendiente es la emisión de bonos propios de la ANDE, una iniciativa que comenzó a tomar forma en 2022 y que apunta a que la empresa pública pueda acudir directamente al mercado de capitales para financiar parte de sus inversiones.
Hacia finales de 2024, la estatal trabajaba en una emisión en guaraníes por G. 1,5 billones, aproximadamente USD 198,1 millones. La operación fue autorizada dentro del Presupuesto 2025, pero no llegó a concretarse y posteriormente volvió a ser incluida en el esquema presupuestario de 2026.
El proceso avanzó con algunos pasos técnicos. A comienzos de 2026 se completó una auditoría de los estados financieros de la ANDE, considerada parte del procedimiento necesario para avanzar hacia una calificación de riesgo internacional.
No obstante, hasta mayo la estatal seguía trabajando en la estructuración de la operación sin establecer una fecha concreta para la colocación.
La emisión tendría además un componente relevante: sería deuda emitida directamente por una empresa pública y sin garantía soberana del Estado, una modalidad que permitiría a la ANDE acceder al mercado de capitales sobre la base de su propia capacidad financiera.
Mientras tanto, la ANDE busca otras vías para invertir
La falta de concreción de la emisión no significa que la ANDE haya detenido sus inversiones. La estatal continúa utilizando mecanismos alternativos para financiar infraestructura de transmisión y distribución, entre ellos el leasing operativo.
Mediante este esquema, empresas privadas desarrollan determinadas obras de infraestructura que posteriormente son utilizadas por la ANDE a cambio de pagos periódicos. El mecanismo permite avanzar con proyectos sin que la estatal tenga que asumir inmediatamente todo el costo de la inversión.
El problema de fondo es que la ANDE enfrenta una creciente necesidad de inversión para fortalecer su sistema eléctrico, mejorar la transmisión y distribución y prepararse para un escenario en el que Paraguay deberá aprovechar mejor su disponibilidad energética.
En ese contexto, la venta de electricidad al Brasil y el acceso directo al mercado de capitales no son operaciones aisladas. Ambas forman parte de una discusión mayor sobre cómo financiar el crecimiento de la infraestructura eléctrica y cómo convertir la abundante generación hidroeléctrica paraguaya en mayores ingresos y oportunidades de inversión.
Por ahora, sin embargo, las dos iniciativas siguen en espera: la electricidad paraguaya continúa sin una fecha para comenzar a comercializarse en el mercado libre brasileño y los bonos de la ANDE, por casi USD 200 millones, tampoco tienen cronograma de colocación.



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