"En complicidad de la justicia electoral y también de nuestros propios apoderados, esa es la realidad. No te digo 100% por lo menos un 30% de los apoderados", se le escucha decir.

Pero lo más llamativo vino cuando Brítez le preguntó de forma directa cómo se hizo ese supuesto esquema de fraude.

Lejos de dar pruebas o detalles, Guillén se desmarcó y tiró la pelota:

"Esa pregunta le tienen que hacer al equipo del PLRA".

Es decir, acusa a sus propios mesarios de venderse y a la Justicia Electoral de complicidad, pero dice que la explicación de cómo ocurrió tiene que darla el equipo ganador de Ronald Acevedo.

Una respuesta que deja mal parado al excandidato, olvidando un principio básico del derecho paraguayo: según el Código Penal, el que acusa debe probar.

Sin una sola prueba, sin una denuncia formal ante la Fiscalía y echándole la culpa a sus propios defensores de mesa, Guillén intenta justificar una derrota que en las calles de Pedro Juan todos ya saben por qué ocurrió: se quedó sin plata, sin vehículos y sin apoyo de su propia dirigencia el día D.

Ahora, además de no pagarles, los acusa de traidores.