La propuesta surge en un contexto de fuertes cuestionamientos ciudadanos y parlamentarios hacia el rol de los exmandatarios dentro del Senado, una figura que, si bien tiene rango constitucional, carece de una normativa clara que delimite sus funciones, beneficios y eventuales incompatibilidades.

Desde la Presidencia del Congreso, Núñez sostiene que un expresidente puede aportar mucho en materia de conocimiento y experiencia, «conocimientos que no se pueden comprar en supermercados ni en Harvard» según resaltó y agregó que la propia Corte Suprema de Justicia ya se pronunció al respecto y habilitó a los expresidentes a asumir como senadores activos.

El artículo 189 establece que los expresidentes electos democráticamente son senadores vitalicios con voz pero sin voto, salvo en caso de juicio político. Sin embargo, la falta de reglas precisas abrió la puerta a disputas sobre su participación en sesiones, uso de recursos públicos y peso político dentro del Parlamento.

El debate promete ser intenso, ya que toca uno de los puntos más sensibles del sistema político paraguayo: el rol de los expresidentes, el equilibrio de poderes y los límites entre reconocimiento institucional y privilegio político.

La iniciativa será girada a comisiones, donde se anticipa una discusión de fondo que podría marcar un precedente clave sobre cómo el Congreso interpreta y aplica una de las disposiciones más polémicas de la Constitución Nacional.