Vehículos seminuevos, recién robados en Brasil o Paraguay, víveres, armas, dinero efectivo. Los productos que ofrece Felipe Santiago Acosta, alias Macho, a su ejército de nativos y no nativos subidos a su programa de producción y distribución criminal de drogas, son de diversas gama.

Su idea no es nueva, pero si bastante efectiva, y es un calco de lo que aplica el cartel de Jalisco de México, grupo narco que el mismo admira y copia a rajatabla en cuanto a modus operandi y método de reclutamiento de soldados de su causa.

“Son hurtadas: esas camionetas 4x4, que consiguen a quince millones de guaraníes. En Canindeyú se venden cuatro por sesenta millones. Se le provee a indígenas los vehículos robados, se les da víveres, armas”, dijo Jalil Rachid a la 1020 AM.

El jefe antinarcótico subraya que el crecimiento de la banda de Acosta Riveros en el departamento de Canindeyú, por primera vez desde su emergencia, se ve acorralado por las fuerzas de seguridad del Estado.

“El papel de la Fuerza de Tarea Conjunta es clave, por la potencia efectiva con que cuenta, porque estos grupos criminales manejan grandes recursos para llevar adelante sus proyectos criminales”, remarca Jalil.

Subrayó que en la incursión dentro del campamento marihuanero de Bella Vista, Amambay, llegaron al centro de una de las guaridas de Macho, que dispone de varios asentamientos distribuidos en zonas boscosas, en donde el líder criminal debe migrar de forma permanente para huir de un eventual choque con las fuerzas de seguridad.

El operativo Ignis había sido ejecutado por agentes de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y el Ministerio Público, con apoyo de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), durante el cual, no solo se abatió a 9 personas implicadas en la organización criminal liderada por alias “Macho”, sino que también se detuvo a varios “soldados” e incautaron un importante arsenal de armas, que incluía una ametralladora antiaérea.