En su mensaje, el cardenal hizo especial énfasis en la necesidad de que los padres brinden un ejemplo coherente a sus hijos. Advirtió que “ningún padre puede construir un futuro sólido para sus hijos sobre la injusticia, el engaño o el daño causado a los demás”.

En ese contexto, afirmó que “no pueden dar de comer a sus hijos el pan sucio de la corrupción, de la violencia o de la deshonestidad”.Martínez Flores sostuvo que los hijos necesitan más que bienes materiales y destacó que requieren “el ejemplo de una vida honesta, recta y coherente”.

El arzobispo también se refirió a la situación de muchos niños y jóvenes que, aunque tienen padre biológico, carecen de su presencia y compromiso cotidiano, situación que calificó como una forma de ausencia paterna.

Además de las advertencias, el cardenal expresó reconocimiento a los padres que, pese a las dificultades económicas, el desempleo o el trabajo precario, continúan esforzándose por el bienestar de sus familias. También mencionó a los padres migrantes y a aquellos que cuidan hijos con enfermedades o discapacidades.