Paraguay se prepara para una intensa agenda de cinco auditorías sanitarias internacionales durante el último trimestre de 2026, en un período clave para el sector cárnico. Las delegaciones de Chile, Taiwán, la Unión Europea, Egipto y Perú revisarán distintos componentes del sistema sanitario nacional, incluidos frigoríficos habilitados para exportación, controles oficiales, trazabilidad y condiciones de producción.

La primera parte de la agenda contempla la revisión de establecimientos por parte de Chile, que evaluará la renovación de autorizaciones de frigoríficos que exportan carne bovina. Taiwán, uno de los principales destinos de la producción paraguaya, inspeccionará nuevas instalaciones del sector porcino y una planta bovina que busca acceder a ese mercado, además de verificar el sistema nacional de control sanitario.

Una de las auditorías de mayor alcance será la de la Unión Europea, prevista entre noviembre y diciembre, después de casi siete años sin una inspección de este tipo en Paraguay. Los técnicos europeos revisarán aspectos relacionados con fiebre aftosa, identificación y registro de animales, trazabilidad y controles en establecimientos ganaderos y frigoríficos que producen carne bovina fresca destinada al bloque.

En diciembre también llegará una misión de Egipto, que analizará la renovación de habilitaciones de frigoríficos paraguayos y la incorporación de nuevas plantas. Algunas autorizaciones actualmente vigentes fueron prorrogadas hasta el 31 de diciembre, por lo que la evaluación tendrá incidencia directa sobre la continuidad de esos establecimientos en el mercado egipcio.

Perú, por su parte, evaluará entre noviembre y diciembre plantas exportadoras de carne bovina y, por primera vez, una línea de harina de carne y hueso. Paraguay mantiene además pendiente la habilitación de carne porcina para ese destino. En conjunto, las cinco inspecciones representan una evaluación simultánea de distintos eslabones de la cadena: desde la sanidad animal y la identificación del ganado hasta los procesos industriales y los controles oficiales.

El proceso tendrá impacto más allá de las plantas que serán inspeccionadas. Las auditorías de los mercados compradores funcionan como una verificación de la capacidad del sistema paraguayo para garantizar inocuidad, trazabilidad y cumplimiento de los requisitos sanitarios exigidos internacionalmente. El propio sistema de Senacsa contempla controles microbiológicos y de residuos en alimentos, además de programas de diagnóstico veterinario.

Para una industria que depende de mantener y ampliar mercados externos, el resultado de estas evaluaciones será determinante. No se trata solamente de conservar habilitaciones: también están en juego la incorporación de nuevos frigoríficos, la apertura de productos adicionales y la posibilidad de ampliar el abanico de destinos para la producción paraguaya.

El último trimestre, por tanto, concentrará una parte importante de la agenda sanitaria del sector pecuario. Cinco mercados pondrán bajo revisión al sistema paraguayo, y las conclusiones de esas misiones marcarán el camino para las exportaciones de carne y subproductos durante los próximos meses.