Los vecinos exigen que las autoridades clausuren de una vez por todas el presidiario, ya que están hartos de tener que convivir con olores nauseabundos que generan las aguas servidas vertidas sobre la avenida Rogelio Benítez y que se esparcen por todas las calles adyacentes y llegan al Lago de la República.

Los afectados salieron ayer a protestar, exigiendo a las autoridades locales y nacionales el traslado urgente de los reos al moderno penal construido en Minga Guazú.

Recordemos que la cárcel de Ciudad del Este alberga el triple de reclusos de su capacidad, lo que representa un peligro constante a la población. Otro de los problemas que genera el penal es la devaluación de los inmuebles y la casi nula actividad comercial por el temor que representa invertir en el barrio.